naturmedicapro.com - ¿Qué es la Osteopatía? (2ª Parte) (continuación)

Osteopatía

Sumario - Osteopatía - Página 3 de 4

Lunes, 3 de Diciembre del 2001   

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¿Qué es la Osteopatía? (2ª Parte) (continuación)


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La reabsorción del LCR se produce, por osmosis, en las prolongaciones aracnoideas de Paccioni que se introducen en el seno venoso longitudinal superior, que discurre como un canal venoso de la duramadre craneal situado en la línea sagital la bóveda craneal y cuyo destino final será la vena yugular interna (en la zona situada en la base de la fosa craneal posterior correspondiente al orificio rasgado posterior). ver imagen 6

III.- Movilidad de las membranas intracraneales e intraespinales.

A parte de sus funciones ya conocidas, como son la separación y sustentación de los hemisferios cerebrales y del cerebelo así como la de protección ante traumatismos craneales, su especial distribución en la bóveda craneana (sus inserciones y la dirección de las fibras que las constituyen) les permiten ejercer una función biomecánica de limitación de los movimientos de las suturas craneales y de repartición de las tensiones ejercidas sobre una de ellas hacia el resto de estructuras del cráneo, permitiendo el reequilibrio de fuerzas. Además, relacionan el cráneo y el sacro por la íntima unión de la tienda del cerebelo con la duramadre espinal, que llega a insertarse distalmente al nivel de L5 y S2. ver imagen 7

IV.- Movilidad articular de los huesos del cráneo:

Las suturas craneales, situadas principalmente en la bóveda craneal, no son uniones fijas entre los huesos sino articulaciones en forma de dientes (suturas dentadas) o de biseles (suturas escamosas) con tejido fibroso (sinfibrosis) o bien tejido cartilaginoso (sincondrosis), donde este último aparece en el caso de los huesos de la base del cráneo. Éstas les permiten a los huesos craneales ligeros movimientos de deslizamiento o rotación entre ellos, hecho que les evita la anquilosis. Este movimiento se produce a lo largo de toda la vida del individuo e incluso, en caso de fallecimiento, pasados algunos minutos después de la muerte cerebral.

V.- Movilidad del hueso sacro.

El sacro reproduce un movimiento cíclico entre los huesos ilíacos dependiente del MRP. Se trata de un balanceo acompasado con el movimiento, también de balanceo, del hueso occipital. Este fenómeno se produce por transmisión de fuerzas del movimiento craneal hacia el sacro a través de las membranas intrarraquídeas.

Es ahora cuando, interrelacionando estos cinco fenómenos fisiológicos, se puede explicar en qué consiste el MRP.

El MRP es la movilidad innata del SNC en coordinación con la fluctuación del LCR que, juntos, producen el movimiento de los huesos del cráneo y del sacro. El MRP se expande por el resto del cuerpo a través del sistema circulatorio y del sistema nervioso periférico, íntimamente relacionados con el LCR. Este movimiento tiene dos fases: una de expansión o INSPIRACIÓN y otra de retracción o ESPIRACIÓN. En la primera, el cerebro y cerebelo reducen su diámetro anteroposterior, pero amplían el transversal, provocando un movimiento especifico de los huesos centrales del cuerpo de flexión y de los huesos periféricos del cuerpo de rotación externa. En la fase de retracción, el mecanismo se invierte, se reduce el diámetro transversal, y aumenta el anteroposterior. Los huesos centrales realizan una extensión y los periféricos una rotación interna. Está claro que estos movimientos no son ni mucho menos visibles y sólo pueden detectarse mediante una palpación suave, realizada por un individuo entrenado, sobre las estructuras óseas del cuerpo, especialmente las directamente relacionados con el MRP: los huesos del cráneo y en el sacro.

Este fenómeno es indispensable para el buen funcionamiento de todas las estructuras corporales, tanto al nivel mecánico como fisiológico y es condición indispensable para la vida celular.

Según James Jones (Universidad de Medicina Osteopática de la Universidad del Pacífico Oeste de Ciencias de la Salud, Pomona, California) existe un gran número de estudios que refuerzan estos fenómenos de la Osteopatía craneal, aunque todavía existen dudas sobre la movilidad involuntaria del sacro y sobre qué representa el MRP y acerca de las diferencias entre un MRP normal y uno anormal.

A partir de estos huesos y del sacro, se pueden detectar restricciones en los rangos de movilidad de éstos y elaborar un diagnóstico osteopático de la lesión cráneo-sacral. Posteriormente se actuará sobre dicha lesión con las técnicas craneales, consistentes en realizar unas presiones muy concretas en los diferentes huesos del cráneo y en el sacro para restablecer el movimiento normal de dichos huesos. Estas técnicas no son en absoluto dolorosas, al contrario, ya que el paciente las percibe como un tacto suave, que más que obligar, invita a la restauración de la normalidad en las funciones fisiológicas y biomecánicas del sistema.

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